CÓMO CONSEGUIR MÁS LIDERES.

Por Henry Preza.

Uno de los problemas que más dificultan el crecimiento celular es sin duda el de la escasez de líderes. No se puede asegurar el buen desempeño del sistema celular si usted carece de candidatos a líderes. Nuevos líderes son nuevas células, nuevas células son más convertidas. Más convertidos son más líderes. Es así como funciona el sistema de las reuniones en las casas.

No obstante a pesar de escucharse tan fácil la falta de líderes es quizá el problema más grande que enfrentan en cierto momento los pastores. Entonces, surge la pregunta acerca de cómo conseguir más líderes. La respuesta está en los líderes y en la misma persona que lo pregunta. He aquí por lo menos cinco puntos a considerar:

I. Conviértase en un capacitador: Si usted quiere líderes capacite sus miembros para la obra del liderazgo. No esté esperando a que nazca un líder. Se quedará esperando y la escasez de líderes aumentará.
Tome la decisión de convertir se en un capacitador. Usted decida convertirse en el instructor de alguien.
El problema de algunos líderes es que no están pensando en formar nuevos líderes. Es más sé de algunos que mejor piensan en estancar a nuevos líderes para que no se paren en su posición. Éste es un grave error, pues, por cuidar su puesto se detiene la obra de Dios.
Cuando usted decide convertirse en un capacitador hace que su ejemplo sirva a otros, no descuida ni in momento para enseñar con sus palabras, con sus conversaciones, con su estilo de vida. Sabe que por ser líder muchos quieren imitarlo e incluso o ven como un modelo. Tome la decisión de ser un buen modelo y de vivir constantemente capacitando a otros.
II. Elija la persona que capacitará: Uno de los consejos más hábiles y correctos que me han dado es éste. Si quiere capacitar a medio mundo a medio mundo no capacitara.
El modelo de Dios es capacitar a una persona a la vez. Así lo hizo Elías con Eliseo y Pablo con Timoteo. Ellos capacitaban a uno, el uno que era capacitado lo hacía con otro y así se aseguraba la continuidad de líderes.

Entonces, usted elija a una persona a la que le ayudará a ser líder, le capacitará, le enseñará sus claves y secretos, le mostrará su ejemplo y le explicará del porqué de sus acciones. Si es un líder celular le dirá porque hace las cosas del manera en que las hace dentro de su célula. Que cuando este futuro líder al fin vaya al curso de capacitación ya lo sepa todo de su parte. El buen líder siempre le enseña a otra persona lo que sabe. A la vez el líder puede aprender de su discípulo. A la persona que elija es a la que le brindará su confianza.
De mi parte siempre me mantengo capacitando a una persona. Así lo hago para asegurar la continuidad de mi labor.
III. Enséñele a ser líder con la práctica y sea paciente: La mejor manera de enseñar es haciendo. Nunca aprenderá a nadar si no se tira al agua. El paralítico que Jesús sanó tendría que caminar para ver el milagro.
Utilice a su candidato a líder a que haga las cosas del líder. Que practique las obligaciones del líder. Al familiarizarse con el liderazgo podrá ser líder sin temor. Pero, si usted no le enseña a “hacer” a otras personas, éstas estarán temerosas y jamás querrán ser líderes. No olvide tener paciencia. El que usted le esté enseñando a alguien no significa que todo le saldrá bien de la noche a la mañana. Tiene que enseñarle con amor como el padre le enseña a su hijo a amarrarse las cintas del zapato. Cuando estoy dando clases no me importa repetir diez veces a la misma persona el mismo procedimiento. Así como ellos están interesados en lo que sé, yo estoy interesado en que lo sepan. Pero, si solo les explico una vez los que no entendieron se quedan con la duda y si soy impaciente con ellos no aprenderán. Similar es en el liderazgo. Es una labor muy noble que requiere paciencia y dedicación, entrega y buena comunicación.
IV. Ore por esa persona o las personas: El trabajo del liderazgo cristiano no es igual que forjar líderes seculares. Es una acción espiritual.
Ore por su candidato a líder. El pastor debe orar por todos los candidatos a líderes. Ore para que sean iluminados, para que hagan las cosas bien, para que tengan ánimo de ser líderes. El apóstol Pablo siempre oraba por sus líderes en las iglesias. Eso le daba mayor solidez al trabajo celular que el llevaba con sus iglesias en las casas.
V. Que los líderes infundan a los demás ser líderes: Usted si es supervisor celular o pastor debe enseñarle a sus líderes a infundir ser líderes a las demás personas.
Recuerdo una anciana que era líder. Siempre renegaba por la enseñanza, por su supervisor, y por la iglesia. El error más grande es que lo hacía en la reunión de célula. Nunca salió un nuevo líder de esa célula. Cómo iba a ser si todos estaban pesimistas. Pero, la culpa era del líder.
Hay que quitar el pesimismo, el bloqueo mental que algunas personas tienen para ser líderes. Eso sólo se hace cuando los líderes son personas de fe, cuando animan a sus miembros, cuando muestran el liderazgo no como una carga sino como un privilegio.

Los líderes tienen que cultivar el liderazgo. Esta no esa cuestión de fórmulas mágicas sino de un trabajo responsable con otras personas. Todos los que ya tenemos alguna posición de liderazgo hemos aprendido a ser como somos por otras personas. Entonces, cuando se rompa los obstáculos que no permiten conseguir más líderes se logrará el verdadero crecimiento.

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