DISCIPULE SU SUCESOR EN EL TRABAJO CELULAR.

Henry Preza

El trabajo celular nunca funciona cuando hombres cerrados lo dirigen. Éstos son los que se creen poseedores absolutos de la verdad, que pretenden tener toda la luz del trabajo celular, piensan que no hay líder que pueda escalar ante la posición donde ellos se encuentran, y cuando pueden, se encargan de truncar a los que pueden ser amenazas contra su posición.
El pastor David Cho tuvo que comprender la necesidad de delegar trabajo en otros y la luz del movimiento celular brilló en él cuando se dio cuenta que la congregación so podía ser dirigida, bautizada, aconsejada, ministrada y predicada por él siempre.



Cho pasó de alguien petulante y engreído, que se creía indispensable en la iglesia, a alguien humilde que tuvo que echar mano de las personas más despreciadas y marginadas en las iglesias hasta ese tiempo: Las mujeres. Con ellas formó las primeras células que hoy por hoy hacen su iglesia, la iglesia celular más grande del mundo entre las que siguen su modelo (Aunque no la más grande en realidad, pues, otros modelos similares como el modelo chino tienen millones de personas reuniéndose de forma clandestina).
La enfermedad en el caso del pastor Cho fue algo decisivo para que él se humillara ante la mano de Dios. En la cama, enfermo, Dios a través de su Palabra le fue revelando cómo la iglesia se reunía en las casas al principio. Poco a poco, fue cediendo ante la poderosa mano de Dios, y de creerse indispensable pasó a ser siervo de todos y confió el trabajo de la iglesia a más personas capaces que en pocos años cuantificaron de forma increíble las asistencias de su iglesia.

El pastor Cho hace algunos años dejó de ser el pastor principal de su iglesia. En su lugar ahora está Young Hoon Lee que tiene 45 años de ser miembro de la iglesia y ahora cumple con casi todas las funciones del pastor Cho.
¿Habrá preparado David Cho un sucesor? ¡Por supuesto! No sólo uno sino cientos. Por eso, su iglesia quizá nunca carecerá de liderazgo sólido, gracias a éste hombre, uno de los más grandes mentores que ha tenido la historia del cristianismo.

Ahora la iglesia de Yoido tiene un sucesor digno. Por eso su iglesia no ha pasado por divisiones, pleitos y luchas de poder significativas. Todo ha transcurrido como de transcurrir en la iglesia de Cristo: Con normalidad y aceptación.


Mientras tanto pienso: ¿Está el líder formando otros líderes? ¿Está el supervisor capacitando a otro para que lo sustituya? ¿Usted como pastor quiere que salgan de usted otros pastores o tiene miedo que hayan personas más inteligentes que usted? ¿Ve con aceptación que otros crezcan mientras usted mengua? Todo esto es importante en el sistema celular. Mientras más dispuestos estemos a dar por gracia lo que de gracia hemos recibido y más creamos en las personas, que todo lo pueden lograr con Dios, más efectivo será el liderazgo de la iglesia, y no sólo seremos mentores sino fuentes de liderazgo cristalino para nuestras iglesias. Liderazgo que se necesita más que nunca.

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