EL CORAZÓN DEL LÍDER


Por Henry Preza.

Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8

Grandes líderes bíblicos cayeron en el fracaso debido a que no supieron cuidar sus corazones de lo malo. El descuido que el líder haga de su corazón lo llevará al fracaso de su vida y el de su célula.

Por ser el líder la cabeza de la célula, y por ser la célula un cuerpo cualquier daño que sufra uno de sus miembros afectará a todos. El Señor Jesús dijo que del corazón salen los malos pensamientos y todo tipo de pecado.


Él lo dijo así: “Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.” Marcos 7:21

Por esa razón, como a un jardín, debemos cuidar nuestro corazón que ningún animal o enfermedad lo estropee. El corazón es el centro de mando de nuestras acciones. Simplemente hacemos lo que hay en nuestro corazón. Lo que hablamos es lo que tenemos adentro.

Por eso, cuando un líder comienza a hablar cosas indebidas, a meterse en negocios con sus miembros, a buscar lo ilícito con alguno de ellos, a murmurar de alguna persona de la célula o de la iglesia está mostrando que en su corazón hay mal, y esto afectará a los demás miembros de la célula, especialmente a los nuevos conversos que ven en el líder un buen ejemplo.

El líder, en primer lugar, debe cuidar su corazón del pecado, pues, el pecado destruye el testimonio de la célula en una ciudad, y destruye al líder también. A causa del pecado cuántos líderes han llevado al fracaso a sus células, pues, la gente pierde la credibilidad en ellos, y el evangelio sale afectado. Debes cuidar tu corazón del pecado, pues, éste no solo te afectará a ti sino al testimonio de Cristo.

En segundo lugar, debes cuidarte del orgullo, de tener un alto concepto de ti mismo. De lo contrario, tú orgullo te querrá hacer pasar por encima de los miembros de la célula, te hará menospreciarlos o tratarlos ásperamente, lo cual, no es el ideal de Dios para el liderazgo celular. El proverbio dice: “Antes de la caída es la soberbia.”

Es lamentable cuando un líder de célula lleva al fracaso a sus miembros debido a descuido y falta de humildad. Sé de lugares donde el anfitrión a pedido cerrar la célula o que le trasladen el líder, pues, no soportan la arrogancia de él en el trato con todos.

Un líder soberbio se impone, quiere hacer siempre lo que él dice, pierde el sentido de familia que debe haber en la célula y esto se traduce en inestabilidad para el sistema. Es por esto que el líder debe mantenerse constantemente cuidando su jardín interior.

Una buena manera de cuidar su corazón es pidiendo a los miembros de la célula que le sugieran en que puede estar fallando, que le hagan saber que puede estar caminando mal, pero, a la vez él debe ser humilde en reconocer, escucharles y nunca defenderse, pues, entonces no tendría sentido querer escuchar la opinión de alguien.

Recuerde que las personas ven mejor nuestros errores que nosotros mismos. Nosotros siempre queremos ocultar nuestros defectos y muchas veces ni cuenta nos damos que los estamos cometiendo, pues, no tomamos una real conciencia de nuestras faltas a menos que nos confronten.

Nuestro corazón es muy preciado, por lo tanto, cuídemoslo. No sea que por descuidarnos llevemos nuestra vida al fracaso. Por supuesto, que existen muchas más cosas por las que debemos cuidar nuestro corazón, como por ejemplo, la avaricia, el egoísmo, la mentira, el temor, pero, cada uno de nosotros sabe que es lo que más daño le hace y de esa manera tomar las medidas para no dejar que los malos sentimientos, los malos deseos y los pecados se alberguen en nuestros corazones.

El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. Mateo 12:35

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