EL LÍDER CELULAR ACONSEJANDO A OTROS.


Por Henry Preza.

Quizá el área más delicada donde se encontrará el líder de un momento a otro será la de aconsejar a otros. Cuando un líder inspira confianza a los miembros de su célula, estos le confiarán cosas personales y le buscarán para cualquier tipo de ayuda. En ese momento el líder debe comprender que lo que está pasando es de suma relevancia y no puede ignorarlo ni darse el gusto de decir cosas que en lugar de ayudar a la persona le destruirán.



En primer lugar, el líder no debe perder de vista que la confianza que le han depositado le conlleva a una gran fidelidad. No debe contar lo que un miembro le dice. Nadie le contará algo confidencial para que lo ande contando a los demás miembros de la célula. Tiene que ser reservado. Tiene que ser fiel a la palabra que le han dicho. 

Será conveniente que le agradezca a la persona por la confianza que le ha mostrado y a la vez no le decepcione. De esto dependerá que esa persona siga confiando.

En segundo lugar, escuche atentamente a quién le pide consejo. No puede usted pagarle a una persona que confía en usted con no escucharle. En verdad, algunas personas no llegan en busca de un consejo sino de ser escuchadas. Escúchele atentamente, compréndale, pero, no tome una posición a favor de nadie. Sea imparcial, recuerde que usted le ayudará con el consejo de Dios, no con su opinión personal, haciendolo asi puede ayudarle más a una persona.

En tercer lugar, deje que la persona le diga lo más posible acerca de lo que le pasa. No saque conclusiones sin tener mayor conocimiento. Si usted dice algo sin estar plenamente seguro puede suceder que el lugar de decirle algo acertado le diga algo que no le ayudará. Siempre piense cuál será la voluntad de Dios para esa situación y cómo puede Dios resolverlo a través de su Palabra.

En cuarto lugar, después de escuchar a la persona no olvide orar juntos. Hay situaciones que nadie con ningún consejo puede ayudar, sólo Dios por medio de la oración. La oración le ayudará a la otra persona a conocer la voluntad de Dios y le fortalecerá como no se imagina.

También, a manera de conclusión quisiera aconsejar a los líderes de células, acerca de la verdad de ser concientes de la capacidad individual que cada uno de nosotros tenemos. Si algún día se acerca alguien a usted a pedirle un consejo que se sale de su capacidad lo mejor es que anime a esta persona a que busque ayuda profesional, ayuda de su pastor o ayuda de alguien más capacitado que usted. No hay que hacer castillos en la arena, debemos ser lo más sinceros con nosotros mismos. A veces se ayuda más a una persona no involucrándose en algo en lo cual no podemos ayudar que dando un consejo desatinado.
Al hacer esto así, se ganará más la credibilidad de las personas y podrá ayudarles más.

Dios quiere que nos ayudemos unos a otros en amor. Cuando usted tenga la oportunidad de aconsejar a alguien procure no ocupar palabras duras u ofensivas, ni condenar a nadie, ni sacar conclusiones infundadas, muestre mejor la casta de hijo de Dios que usted tiene.

You can leave a response, or trackback from your own site.
Powered by Blogger