EL LÍDER CELULAR JUVENIL Y LA CRÍTICA.


Henry Preza


Joven líder ¿La crítica te ayuda? Claro que sí. Yo empecé de líder creo que a mis catorce años y recibí muchas críticas. La persona que más me criticaba era mi propio padre. Sin embargo, a causa de mi juventud yo no entendía que todas esas críticas eran para mi propio bien. Yo creía que no debía cambiar, que era perfecto, que los adultos debían comprenderme. Creé defensas contra los consejos de los mayores. Lo malo y lo bueno era que en sus consejos tenían la razón. Poco a poco fui fracasando y aprendiendo de mis propios errores en la célula. Después era más fácil seguir los consejos de los mayores.



Yo quería que me respetaran y me entendieran porque era joven. Olvide que pronto dejaría de serlo y que tendría que ser un adulto. Después uno entiende que toda la lucha porque se respetaran mis derechos de joven era una lucha por derechos que apenas duraban el tiempo de la inmadurez y los años de la ignorancia.
¿Cómo hacer que la crítica hacía un líder juvenil sea constructiva?


Para que el líder joven entienda su consejo usted debe hacerlo con amor y respeto. Trátelo como un adulto. Explíquele las razones de por qué están mal sus actitudes. De esa manera él entenderá mejor.
Los jóvenes quisieran que los adultos dejaran de hablar, pues, sienten que ellos los presionan, que murmuran de ellos, que no los entienden. Pero, el joven prudente, que ora, que se somete a Dios verá que las acciones de los adultos son de Dios. Por tres razones: Dios pide que respetemos a los mayores, que honremos nuestros padres y que obedezcamos a nuestros pastores. Aquí no hay discusión. Ante ellos tres aconsejando el joven no puede hacer lo que le dé la gana, pues, éstos personajes saben lo mejor para él como lo sabe la mamá para su hijo y el padre para su bebé.


Si el líder juvenil quiere tener éxito debe someterse a sus padres, honrar a sus pastores y superiores y respetar a los mayores.
Por eso joven, tenga cuidado de no hacer desórdenes en su célula. Respete la posición de los mayores. Actuar de otra manera es rebeldía. Los adultos deben comprenderlo, por supuesto, pero, en aquellas cosas que son rasgos de los jóvenes y no en desviaciones que dañan la obra de Dios.
El líder juvenil debe tener buenos hábitos, forma decente de vestirse, forma cristiana de hablar y realizar su célula bajo los patrones del sistema celular y no haciendo lo que quiera.


El joven puede ser joven sin desordenarse, ni volverse rebelde. Creo que muchos cristianos hemos cometido el error de darles muchas riendas sueltas a los jóvenes. Pero, se debe buscar el modelo bíblico, no el razonamiento modernista y psicológico para tratarlos.

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