EL LÍDER, COMPARTIENDO EL MISMO SENTIR CON SUS MIEMBROS.


Por Henry Preza.

Elemento preponderante dentro del trabajo celular. Nadie trabajará con excelencia sino se logra poner de acuerdo con los miembros de su célula. Sucede que algún líder puede tener buenas ideas, pero, no tener el apoyo de sus miembros. Lo más probable es que no tenga buenos resultados aunque tenga buenas ideas.

Otro líder podría estar fallando en la percepción de las cosas. En ese caso sus relaciones podrán parecer una contradicción y constantes problemas.




El líder debe visualizar el estado de sus miembros y solidarizarse con ellos. Debe compartir la visión de la iglesia y hacerla de la célula su pasión. Es bueno que se mantenga la unidad en la célula. No es posible tener una célula exitosa si se está dividido contra sí mismo.

El Señor Jesús compartía el mismo sentir con sus seguidores. Su tiempo estuvo lleno de injusticia social y desigualdad. Jesús no cerraba su mirada sino que estaba con los pobres y pecadores para darles salvación.

He comprendido que en una célula debe haber un mismo sentir en dos aspectos. En cuanto a la labor evangelizadora y en cuanto a metas. No se puede ignorar la situación espiritual de los que viven alrededor ni tampoco la meta de abrir más células.

El miembro debe sentir amor y pasión por los perdidos. Debe procurar que las vidas conozcan al Señor. No estará tranquilo si el Señor no salva a alguien en la celebración de célula. Este sentir es el mismo en el líder que con el ejemplo da un incentivo a los demás hermanos.

Si una célula sólo existe para obtener datos estadísticos o lograr una satisfacción personal en verdad se está muerto y se pierde el verdadero valor de la célula. Qué valor habrá en una célula si no se tiene amor por los perdidos. Puede ser que no se salga a predicar con tratados a las calles, ni se hagan grandes eventos evangelizadores, pero, la célula no se debe descuidar. En verdad las reuniones en las casas son nuestro mayor recurso, y más eficiente, de evangelización de los perdidos. La razón por que digo esto es porque en la célula se puede dar seguimiento con mayor eficacia a los convertidos. La evangelización celular es ordenada y no va a la deriva como suele ser la evangelización al azar en la que no se lleva ningún control.

Sin embargo, no podemos evangelizar en una célula sin tener metas, pues, las metas hacen que se trabaje con objetivos claros. He conocido líderes que saben evangelizar, pero, van como barcos a la deriva. El no tener metas suele ser motivo para descuidar los resultados. El tener una meta hace valorar mejor los resultados.

En nuestra Misión tenemos un lema: “Cada líder debe generar otro líder.” Esto es así porque cuando un líder lleva como perspectiva preparar otro líder se asegura el crecimiento celular. Un líder más es una célula más, una célula más es llegar a más personas, llegar a más personas es evangelizar con mayor eficacia.

En estos lineamientos debe procurarse mantener el mismo sentir dentro de la célula. Debe existir unidad de propósito, de pensamiento. Las acciones deben procurarse en conjunto, con el consentimiento de todos. Este es un consejo útil para cada líder celular.

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