EL SUPERVISOR CELULAR ESTABLECIENDO METAS.


Por Henry Preza.

Un Supervisor celular no debe trabajar sin metas específicas. Todos sabemos que las metas son objetivos que nosotros nos trazamos para llevar a cabo en un período de tiempo específico. Las metas que el supervisor se establecerá serán habladas previamente con sus líderes y deben mostrar con claridad el tiempo específico en que se llevará el crecimiento planteado. 

Tiene que haber una meta a llevar en un tiempo específico, pues, no podemos llamar meta a un crecimiento que no se sabe cuando se quiere alcanzar.

Muchas personas critican que se establezcan metas porque piensan que en Dios no se necesitan metas, pues, él hace lo que quiere y en el tiempo que quiere. El problema es que estas personas no piensan que una meta es un ya un paso de fe, y Dios respaldará la fe de su pueblo y obrará en la fe de quien la tiene.
Una meta no sólo establece un crecimiento sino que da un propósito a las personas. Un supervisor que no establece metas es un barco a la deriva. El Pastor Cho dice que esas células son las que sólo se reúnen para convivir.

Las metas por lo menos deben establecerse en tres áreas:

I. Metas numéricas: Es necesario establecer metas de cuántas personas espera para cada célula, pues, así se asegurara el no estancamiento en la asistencia.
II. Metas de multiplicación de células: No olvide que la meta acerca de cuántas nuevas células esperaran en ese período de tiempo. Además, primordialmente la generación de nuevos líderes. En el sistema celular tenemos una expresión que la tomamos como un mandamiento: “Un líder debe generar a otro líder.” No debería existir un líder que no estuviera preparando otra persona para el líderazgo. Un nuevo líder será una nueva célula, y una nueva célula será alcanzar a más perdidos.
III. Metas de profesiones de fe: Por supuesto, el sistema celular no es simplemente una técnica para alcanzar más números sino para alcanzar más perdidos a la fe en Cristo Jesús. Enseñe a sus líderes a establecer una meta de cuántas personas quieren que Dios salve. Dios obrará de acuerdo a la fe de ellos.
Las metas son necesarias en la obra de Dios. No obstante el supervisor debe ser cuidadoso de dar metas que se puedan cumplir. Deben ser establecidas de acuerdo a las condiciones que se están viviendo. No ponga metas que excedan la realidad, pues, esto en lugar de ser un paso de fe se convertirá en un desaliento para las personas. Los líderes que quieren cumplir las metas, no están pensando en no cumplirlas.
Lo más común para establecer una meta es que comience por una meta general y ésta se distribuya entre las células. A la vez los líderes entre los miembros. Así se alcanzarán metas específicas y cada persona sabrá que es lo que tiene que hacer.

Una de las cosas por las que los supervisores fracasan en el cumplimiento de las metas es debido a la falta de motivación. El supervisor debe respirar a células. En cada oportunidad disponible animar para que se cumpla la meta establecida. Recalcarlo en las reuniones, escribirlo en las paredes, anunciarlo en los hogares que visita, hablarlo constantemente con los líderes, aumentar la fe de los que no creen para que ellos también busquen el cumplimiento de las metas.

A mayor motivación mayor oportunidad de alcanzarla. Aquellos que más motivan a sus miembros son los que las alcanzan con más facilidad. Los que no lo hacen sólo logran que estas metas queden en el olvido.
La oración es fundamental. Que el supervisor motive a sus miembros para la oración. Que busquen fervientemente a Dios. Lo que nosotros no podemos hacer, él lo hace. La salvación de los perdidos sólo Dios la puede hacer, el que los corazones sean tocados para asistir a una célula sólo Dios lo hace.
El supervisor que se acerca a Dios junto con sus líderes logrará cada una de sus metas. Estoy seguro que el éxito no esta en las metas sino en la fe en Dios para que estas se cumplan.

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