LIDERAZGO CON PASIÓN.


Por Henry Preza.


La pasión en el ministerio celular es fundamental para el éxito. Algunos líderes siguen sin tener resultados, pues, su trabajo está basado en la mediocridad. Por eso, es que aunque ellos siguen el modelo al pie de la letra siguen sin avanzar junto a los miembros de su célula.

Sin pasión se desiste rápidamente de la metas. No se lucha por obtener resultados, no se gime delante de Dios para que él salve las almas. Es como estar acostado en una hamaca frente a un terreno infértil, esperando que dé fruto. Tiempo después se levanta enojado porque no pasó nada.

Igual les sucede a los líderes que carecen de pasión. Buscan las personas para llevarlas a la célula, pero, lo hacen sin el menor interés por ellas, sólo por obtener números, al escuchar el primer no de ellos jamás vuelven a acercarse por sus hogares.

Un líder con pasión va como el buen pastor en busca de la oveja perdida. No desiste en buscarla, y si para eso tiene que llegar a la casa de una persona cien veces, lo hace, y si es necesario lo hace otras cien veces más.

El líder debe infundir pasión por Jesucristo. Si un líder muestra desinterés por la obra de Dios igual serán sus miembros. No espere que sus miembros hagan el trabajo por usted. Si usted lleva un servicio a Dios con pasión, tarde o temprano sus ovejas le seguirán.

Existen dos tipos de líderes, los que pasan reclamando porque sus miembros no ayudan en nada a la célula y se deciden a quedarse de brazos cruzados sin hacer nada también. Los otros mantienen la pasión por Jesucristo y siguen haciendo la obra sabiendo que la obra es de Dios. No desisten aunque nadie quieran ir a la par de ellos. Pueden pasar sin tener resultados y con el negativismo de todos alrededor, pero, están decididos a servir a Dios con pasión.

Un líder apasionado es aquel que es ejemplo de sus miembros en todo aspecto, en la oración, en la búsqueda de Dios, en la santidad, en congregarse. Resulta ser un modelo inspirador para sus miembros.

Conocí a un líder que jamás se congregaba, sólo los domingos y de vez en cuando algún culto de semana. Pero, era el que nunca tenía resultados en su célula. Siempre renegaba diciendo que nadie lo apoyaba. El hecho era que toda la gente había aprendido a ser como él.

LA PASIÓN ES COMO UN FUEGO QUE SE TRANSMITE DE PERSONA A PERSONA Y VA INCENDIANDO A OTROS. Es tan poderosa que puede hacer una gran obra en quién la posea. Para tener resultados en una célula no se necesita tener una edad determinada o estado intelectual alto, basta la pasión para que pueda tener una célula exitosa.

Con esto no estoy diciendo que no es necesario el conocimiento. Es importante, pero, aquel que se olvida de la pasión por Jesús el conocimiento es seco, sin fruto. 

Para el que tiene pasión el conocimiento le ayuda a hacer el trabajo con eficacia.

La pasión es capaz de abrir brecha en los lugares donde había selva, pues, llena de valor a quién la posee. La pasión en una persona hace que ésta lucha constantemente por lograr lo que desea aún teniendo que sufrir por ello.

No se trata sólo de implantar el sistema celular, de conseguir un anfitrión o un colaborador, sino que se trata del amor por servir a Dios, a los miembros de la célula, a los líderes y supervisores porque sino las células solamente se convertirán en un departamento más de la iglesia, para estar entreteniendo gente, sin hacer nada beneficioso para el Reino de Dios sobre la tierra.

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